El silencio de Obama, las bases y Bariloche: ¿La Calma antes de la tormenta?
Publicado por EnpiedepazSep 4
Un apretón de manos entre Obama y Chávez, un brutal y salvaje golpe gorila en Honduras y murmullos indefinidos es toda la grafía que se dibuja en la historia luego de finalizado el mandato del sanguinario Bush.
No deja de preocuparme la calma, estábamos acostumbrados a un imperialismo que no temía en absoluto mostrar su cara, que sin detenerse para dar justificaciones, invadió países en el medio oriente, derrumbo sus torres gemelas para aterrorizar a sus habitantes y arremeter contra los “terroristas” y sacarlos de cualquier hueco donde se encontraran, que no tuvo reparo en enviar correspondencias con Ántrax a direcciones de su misma población, que vociferaba en la alicorada boca de Bush, llena de la clásica prepotencia imperial, que Estados Unidos, en nombre de la libertad, hacía lo que le da la gana.
No deja de preocuparme la calma, parecieran haberse quedado enmudecidos, una vicepresidenta con discursos conciliadores gasta la gasolina del avión presidencial dándole la vuelta al mundo con mensajes muy diferentes a los de Condoleezza, que son poco creíbles, además y un presidente de color que lo más notorio que ha hecho es bajarse de su limosina presidencial a comerse una hamburguesa en cualquier calle de Washington, pero que no dice ni hace nada.
No deja de preocuparme la calma, el silencio cómplice con que se oponen los gringos al golpe de ensayo dado al gobierno de Zelaya, las “sugerencias dulces” de la Sra. Clinton para entretener y adormecer la furia del resto de los países del mundo ante el salvajismo de Micheletti en Honduras, el silencio de las oficinas de prensa de la casa Blanca ante toda la algarabía en el resto del planeta en contra de las bases militares norteamericanas autorizadas por Uribe y el continuo flujo de dólares que llegan a Soto Cano.
No deja de preocuparme tanta calma y silencio del imperio ante la respuesta de Unasur a la implantación militar gringa en Colombia, ante el viaje de Hugo Chávez Frías a África, ante el abrazo de Chávez con Gaddafi, ante las marchas anti Chávez y pro Chávez que ocurrirán en 48 horas.
No deja de preocuparme no saber que carajo está pasando detrás de tanto silencio.
Aquí nada será anunciado al estilo de García Márquez, no habrá crónicas anunciadas de absolutamente nada esta vez. Me huele a tormenta, a granizo, a metralla, a bombas, a invasiones masivas, a la toma por asalto de todo el continente y toda África, a la implantación mortal del verdadero imperialismo final, a la utilización de todo el poderío para arreciar en cualquier madrugada un zarpazo insospechado que nos enmudezca a todos.
Cada gobierno americano suele dar un show mundial en su comienzo detrás del cual justifican políticas de injerencia, invasiones y guerras. Pero siempre son precedidos de todo un montaje mediático y teatral. Aquí parece que no pasara nada, pareciera que Obama se toma piñas coladas en el patio de su casa y suponemos nosotros que lo que pasa es que hay diferencias entre su presidencia y el pentágono, pero ni los unos ni los otros dicen un carajo, tibias declaraciones y falsas sonrisas.
No deja de preocuparme la dejadez supuesta, la tranquilidad e indiferencia ante el pueblo de Honduras, la falta de insultos e improperios, la escasez de proclamas anti comunistas o anti terroristas, a mi, por lo menos, estos vientos que soplan me traen olores de aguaceros, de tormentas, de sorpresas, de madrugonazos, de aviones, de flotas, de mariners, de balazos, de explosiones nucleares en vez de torres derrumbándose, de muertos, de muchos muertos, de una tormenta infernal y terrible que se avecina.
Todo el planeta está en pié de paz.
Aquellos de siempre, están sentados de guerra. Sentados frente a mapas y computadores, frente a banderitas que clavan sobre maquetas y globos terráqueos, sobre informes y cálculos que sacan porcentajes sobre cuantos muertos y cuanto tiempo para apoderarse del petróleo, del agua, del territorio de América del Sur y de África, sobre cuantos soldados para cada país, sobre cuantas bombas sobre cada pueblo. Sobre cuanta fusión nuclear será necesaria para atemorizar a Europa, a Rusia y a Asia.
Yo no puedo estar tranquilo ante tanto silencio. ¿Y si tengo razón? Si nos levantamos un día a bombazos y en guerra, como vamos a enfrentarnos a ellos, ¿con banderitas y palomas blancas?
Estoy perdiendo la calma porque creo que son pocos los que como yo sienten este olor que mana de la misma tierra. Estoy perdiendo la calma cuando cuento cuantos días faltan para que sea once de Septiembre y se me llena de bombazos en la Moneda y de torres Gemelas en Manhattan la sangre toda.
Sólo tenemos este planeta, o hacemos algo o lo perdemos todo, no tendremos herencia alguna que dejar a nuestros hijos. El cielo del mundo se está encapotando, salgamos todos el 4 de Septiembre a gritar bien fuerte, a ponernos todos en pie de paz, si es que queremos tener donde seguir viviendo.
Escrito por Raúl Bracho para Kaosenlared
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